La estrechez natural que presenta la trompa de Eustaquio en los lactantes, facilita que éstos puedan padecer barotitis (
dolor de oído relacionado con la presión) con relativa facilidad, especialmente al despegar o aterrizar: tomar un biberón en estos momentos (o succionar el chupete) hará que los movimientos de deglución abran la trompa de Eustaquio, evitando así el dolor de oído.
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